Como ingeniero de mantenimiento u operador de planta, usted tiene la responsabilidad fundamental de maximizar el tiempo de actividad de los cientos de equipos de sus instalaciones. Es muy consciente de que una sola avería puede provocar una interrupción repentina y costosa de la producción. Cada día se enfrenta a reparaciones y tareas de mantenimiento que deben realizarse. Ha estandarizado las piezas, porque la uniformidad y la coherencia le permiten trabajar más rápido con un menor stock de piezas de repuesto. Solo cambia los equipos si una máquina falla repetidamente o si su proveedor de piezas no puede entregarlas a tiempo.
Pero se enfrenta a un dilema. Su estrategia de «funcionamiento hasta la avería», conocida como mantenimiento reactivo, le cuesta menos en el presente, porque no está invirtiendo en el mantenimiento de la planta. Sin embargo, con el tiempo gastará mucho más dinero y recursos de lo necesario. De hecho, el Instituto Marshall informa de que pagará entre 2 y 5 veces más de lo que habría pagado si hubiera realizado un mantenimiento proactivo. Para añadir valor a sus instalaciones, debe pensar más allá del mantenimiento reactivo. Optar por el mantenimiento proactivo puede tener un impacto significativo en las pérdidas y ganancias (P&L) de su empresa.
¿Qué es el mantenimiento reactivo?
El mantenimiento reactivo se centra en restaurar el funcionamiento normal de los equipos después de una avería. Para ello, se sustituyen o reparan las piezas y componentes defectuosos. ¿Cuándo tiene sentido el mantenimiento reactivo? Veamos un ejemplo sencillo de su hogar: cambiar una bombilla. Si las piezas son baratas y fáciles de sustituir, y el fallo no afecta a ningún activo de gran valor, el mantenimiento reactivo tiene sentido. La regla general para las plantas es que menos del 20 % del mantenimiento debe dedicarse al mantenimiento reactivo.
Pero las reparaciones no planificadas en una planta suelen ser mucho más complicadas que cambiar una bombilla. Si hasta ese momento ha invertido poco en el mantenimiento de los equipos, una avería significa que se enfrenta a tiempos de inactividad, pérdida de producción y riesgos para la seguridad y el medio ambiente que son mayores durante el arranque y la parada de los equipos. También pagará más por reparaciones complejas, piezas de repuesto que no están disponibles, envíos urgentes para recibir las piezas, horas extras de los trabajadores que realizan la reparación y plazos incumplidos en los pedidos de los clientes. Los costes se acumulan rápidamente, superando con creces lo que habría gastado en mantenimiento proactivo.
¿Qué es el mantenimiento proactivo?
El mantenimiento proactivo se centra en anticipar y gestionar los fallos de las máquinas antes de que se produzcan. El mantenimiento proactivo requiere determinar las causas fundamentales de los fallos que se pueden eliminar, identificar las posibles ubicaciones de los fallos y evitar los fallos causados por el deterioro de las condiciones de los equipos. Una vez identificadas las ubicaciones críticas, se pueden utilizar herramientas manuales para realizar análisis periódicos de vibraciones o temperatura que ayuden a determinar la estrategia de mantenimiento óptima.
Por ejemplo, si se descubre que una pieza necesita un mantenimiento periódico o ser sustituida, lo más adecuado puede ser un mantenimiento preventivo a intervalos fijos. El mantenimiento preventivo ayuda a que un activo vuelva a estar como nuevo y a eliminar cualquier problema. Se programa el mantenimiento con antelación, se indica al personal qué tareas debe realizar y se realiza un seguimiento de las piezas, los costes y el tiempo requerido. Desgraciadamente, el mantenimiento preventivo también es invasivo, lo que significa que se producirán tiempos de inactividad mientras se lleva a cabo. Además, es posible que se pierda parte de la vida útil del equipo si se realiza el mantenimiento antes de que sea necesario.
Por otro lado, si descubre que las averías de las máquinas son esporádicas, el mantenimiento predictivo puede ser una mejor opción para garantizar que los equipos críticos reciban la atención necesaria cuando sea necesario. Con los sensores adecuados y una configuración básica, puede recopilar datos que le ayuden a predecir fallos inminentes en los equipos. También sabrá cuándo programar el mantenimiento preventivo, por lo que no desperdiciará ni un minuto de la vida útil de ningún componente. A diferencia del mantenimiento preventivo, el mantenimiento predictivo no es invasivo, lo que significa que la maquinaria puede seguir funcionando mientras se determina su estado mediante la supervisión y el análisis directos. Y el impacto del mantenimiento predictivo en las pérdidas y ganancias puede ser enorme: McKinsey Global Institute estima una reducción de los costes de entre el 10 y el 40 %, una reducción de hasta el 50 % en el tiempo de inactividad y una reducción de entre el 3 y el 5 % en la inversión en equipos y capital al prolongar la vida útil de las máquinas.
Plan de mantenimiento proactivo
Con un plan sólido de mantenimiento proactivo, recuperará cada céntimo que invierta y mucho más. Al investigar y resolver posibles fallos antes de que se produzcan y poder decidir cuándo tiene sentido el mantenimiento preventivo o predictivo, prolongará el tiempo de actividad y la vida útil de sus activos y minimizará la necesidad de reparaciones importantes. Sus activos trabajarán más para usted, aumentando su contribución a los beneficios, sin interrumpir la actividad ni fallos inesperados.
Con un plan sólido de mantenimiento proactivo, recuperará cada céntimo que invierta y mucho más. Al investigar y resolver posibles fallos antes de que se produzcan y poder decidir cuándo tiene sentido el mantenimiento preventivo o predictivo, prolongará el tiempo de actividad y la vida útil de sus activos y minimizará la necesidad de reparaciones importantes. Sus activos trabajarán más para usted, aumentando su contribución a los ingresos, sin interrumpir la actividad ni causar fallos inesperados.